domingo, 2 de noviembre de 2014

Alice y Bob


Llegó el momento de la separación. No podían continuar juntos, al menos no durante algún tiempo. Bob tendría que hacer el servicio militar con las tropas de la Confederación de Orión, mientras que Alice continuaría con su trabajo en los laboratorios de la Universidad de la Luna. Serían cinco años a bordo de un crucero espacial a 0.8c, sin ver a su amada. Serían tres años en un laboratorio en unos terrenos recién terraformados, sin ver a su amado.

- ¿No te olvidarás de mí, verdad mi amor? Prométemelo
- ¿Cómo te voy a olvidar, mi vida? Ves este reloj: lo he puesto en cuenta atrás, así puedo ver en cada momento cuánto tiempo falta para nuestro reencuentro. Van a ser los 158 millones de segundos más largos de mi vida... 
- ¡Eso es mucho tiempo!
- Ojalá pudiéramos comunicarnos mientras tanto... Pero si tenemos que esperar meses hasta que lleguen los mensajes, vamos a tener una verdadera conversación de besugos.
- Oye, esto no te lo tendría que decir, pero - Alice se acercó a Bob, y empezó a susurrarle al oído - El otro día me colé en los archivos clasificados y leí un documento de la época AA [N. T.: Antes de la Armonización]. Era de un tal Einstein, un tipo que había escrito algunos documentos bastante elementales de física del viaje espacial. En este proponía un método bastante simple para comunicarse de forma instantánea, y creo que lo podríamos probar, con algunas mejoras.
Bob se la quedó mirando, ojiplático. Lo que le estaba proponiendo era nada menos que alta traición y violación de todas las leyes de la física.
- Verás: el reactor nuclear que han construido en Proxima Centauri 2 emite neutrinos que están relacionados entre sí, en el artículo lo llamaban de una forma muy graciosa "acción fantasmal a distancia". Eso significa que si yo mido uno de esos neutrinos, cambio su función de ondas y la del neutrino que tú vas a detectar, y eso lo podemos convertir en un código de comunicación. Te he dejado todos los detalles por escrito.

Alice le cogió de la mano y le apretó afectuosamente. Fueron cogidos de la mano hasta la puerta de la nave. Cuando se soltó, Bob vio que le había dejado en la palma una memoria de almacenamiento ultradenso en forma de corazón. Los dos se fundieron en un beso interminable, como aquéllos de las películas AA. Bob entró en el crucero espacial, evitando mirar atrás por temor a romper a llorar por la separación.

Bob no congenió mucho con sus compañeros de misión. Eran chavales muy disciplinados, como se esperaba de ellos. La mayoría era capaz de recitar el Código de Conducta de la Confederación sin dejarse ni una coma, pero carecían de cualquier tipo de sentimiento. No podían comprender cómo se encontraba en esos momentos: la sola idea de tener novia antes del servicio militar les parecía absurda, inconcebible. 
Así que se pasaba la mayor parte del tiempo solo, encerrado en el laboratorio de la nave. Las instrucciones que le había dejado Alice eran bastante complicadas de seguir, y le costó varias semanas alinear todos los elementos y orientarlos en la dirección correcta. Lo puso en marcha, expectante por si su amor le había enviado algo. Pero no recibía ninguna señal. Revisó concienzudamente todas y cada una de las conexiones, una y mil veces, pero nada cambió. Ninguna señal. "¿No te olvidarás de mí, verdad mi amor? Prométemelo"
Alice compaginaba su tiempo en el laboratorio de la Luna  entre su investigación y el envío de mensajes a Bob. La misma rutina día tras día, mes tras mes. Y no recibía ninguna respuesta. A estas alturas, Bob ya debería haber montado todo el aparato y tendría que estar escuchando y respondiendo. "¿No te olvidarás de mí, verdad mi amor? Prométemelo"
Alice no sabía qué pensar. ¿y si le ha pasado algo? ¿y si ha tenido un accidente? ¿y si el artículo no tenía razón? No, eso era imposible ¿o no?